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Monotributo 2026: cómo recategorizarte sin perder un mes

Equipo Zetta3 min read

Monotributo 2026: cómo recategorizarte sin perder un mes

La recategorización del Monotributo es ese trámite que aparece dos veces al año y que, si no le prestás atención, te puede salir caro. La buena noticia: si tenés tu facturación bien cargada en un sistema, no te lleva más de diez minutos.

¿Qué es la recategorización?

Es el momento en que mirás cuánto facturaste, alquilaste o consumiste de luz en los últimos 12 meses y le decís a AFIP en qué categoría te corresponde estar. Si superaste tu categoría actual, subís. Si bajaste mucho, también podés bajar.

Cuándo se hace

Dos veces al año:

  • Enero: por lo que pasó entre el 1 de enero y el 31 de diciembre del año anterior.
  • Julio: por lo que pasó entre el 1 de julio del año anterior y el 30 de junio actual.

Tenés hasta el día 20 del mes para presentarla.

Qué necesitás antes de entrar a la página de AFIP

  1. Total facturado en los últimos 12 meses.
  2. Alquiler que pagaste por tu local o lugar de trabajo (si tenés).
  3. Consumo eléctrico anual (lo sacás de las facturas de luz).
  4. Cantidad de empleados (si tenés).

Si llevás tu facturación en Excel o, mejor todavía, en un ERP, los primeros dos números los tenés en un clic. Si llevás todo en papel o en un cuaderno, este es el momento de cambiar.

Los errores que vemos siempre

  • No sumar las facturas que cobraste por Mercado Pago: cuentan igual que cualquier otra venta.
  • Olvidarse de las facturas C que hiciste cuando recién empezabas: también suman.
  • Mirar solo el último mes en lugar de los 12: la recategorización mira un año entero.
  • Quedarte una categoría abajo "por las dudas": si AFIP te detecta facturando arriba, te recategoriza de oficio y te corre desde atrás.

Cómo te ayuda Zetta

Si tenés tu facturación cargada en Zetta, en el módulo de Ventas filtrás por los últimos 12 meses y ya tenés el total exacto. Sin sumar nada a mano, sin olvidarte de ninguna factura. Después entrás a AFIP, ponés ese número, elegís la categoría que te corresponde y listo.

En resumen

La recategorización no tiene que ser un drama. Lo único que hace falta es tener la información ordenada. Si la tenés desordenada, este es el momento de empezar a llevarla bien: te ahorrás dolores de cabeza para la próxima.